por Amalio Lasheras
Original en : http://personales.mundivia.es/amalio
ANTECEDENTES
El reforzamiento del vÃnculo alimenticio constituye una manera natural de
establecer una ligadura positiva entre el hombre y el perro y de modificar1
a nuestro favor competencias y jerarquÃas, es, además, muy fácil de
implantar. Está basado en la utilización de una de las necesidades primarias2
más fuertes relacionadas con la supervivencia, tal como es la de alimentarse,
y en aprovechar la dependencia que tienen de la madre, durante largo espacio
de tiempo, los animales evolucionados. Cuando digo alimentario me refiero
tanto a la comida sólida como a la lÃquida, a la necesidad de comer, pero
también a la de beber, ya que la sed es con mucho una necesidad más
perentoria de satisfacer que el apetito. Convenientemente utilizado jerarquiza
al hombre, con respecto al perro, como un componente superior de la manada, y
en un plano distinto. En realidad nunca conseguiremos que nos vean totalmente
como a alguien no competitivo, ya que el perro es, y siempre seguirá siendo,
un animal jerárquico. Durante toda su vida va a tratar de demostrárnoslo, lo
que pasa es que, si la jerarquÃa está bien establecida a nuestro favor, lo
hará con un lenguaje tan sutil que nos pasará desapercibido.
El vÃnculo alimentario es una de las relaciones más mencionadas en todos los
capÃtulos que se refieren a la conducta canina, pero nadie ha desarrollado
una metodologÃa apropiada sobre el tema. Simplemente se menciona como si se
tratara estrictamente de dar de comer al animal y… basta. No es asÃ.
Ésta dependencia es tanto menos fuerte cuanto más precoz sea una especie.
Por el contrario, en las especies altriciales y, por lo tanto muy indefensas
durante la infancia, como es el perro, se da el caso, de que el desamparo y la
dependencia hacia los padres es tanto mayor cuanto mayor sea el nivel
evolutivo alcanzado, y… el perro es un animal muy evolucionado. Entre los
mamÃferos, la dependencia alimentaria se manifiesta inicialmente desde el
cachorro hacia la madre por razones obvias: el padre no posee la capacidad de
producir leche.
Esta dependencia del cachorro hacia su madre para alimentarse, crea una relación
de dominancia que se establece sin necesidad de ningún tipo de agresión ni
violencia, es un tipo de dominancia de tipo matriarcal3.
Por otra parte los perros domésticos conservan durante toda su vida una serie
de caracterÃsticas fÃsicas y mentales infantiles, lo cual es una de las
caracterÃsticas que más los diferencian de los cánidos salvajes. Nosotros
vamos a fomentar esta capacidad de neotización a favor de una mejor
convivencia, prolongando la dependencia del animal lactante y estableciendo un
nexo con la de la alimentación sólida y utilizándola para reforzar nuestra
preeminencia al sustituir a la madre como proveedores de la comida durante
toda la vida del perro.
Es una manera intensiva de socializar, que no emplea, ni produce, ningún tipo
de traumatismo, ni fÃsico ni psÃquico, y que no interfiere con ningún otro
tipo de manipulación, ni socialización, ni imprinting4, más bien
es complementario. Crea la base para que el carácter del perro se desarrolle
de una manera sana y equilibrada, pues es previo o simultáneo a cualquier
otro tipo de maniobra. Debe continuarse durante la vida entera del animal.
El perro utiliza sus sentidos para relacionarse socialmente, para ello recurre
al olfato, al oÃdo, a la vista, al tacto, a las sensaciones térmicas…,
ahora nos centraremos en el apetito y la sed. Conforme un animal está más
alto en la escala evolutiva, es menos propenso a las impregnaciones, en cambio
aumenta su capacidad para socializarse o, en el caso del perro, para dejarse
acondicionar, esta socialización no tiene que ser necesariamente con un único
sujeto o especie, sino que puede hacerse con varios al tiempo o sucesivamente.
Tenemos que conseguir trabajar para hacernos lÃderes a la manera de una madre
adoptiva y con un carácter heterocrónico que nazca y muera con el animal.
Con respecto al hombre, tenemos que conseguir que el perro sea siempre un
cachorro dependiente5.
Las agresiones hacia humanos aparecen, generalmente, en contextos
competitivos: por quitar la comida, o algún juguete o posesión al perro, por
molestarle mientras come o descansa, por quitarlo de su rincón favorito, por
celos, por castigarlo fÃsica o mentalmente, por someterlo a una gran presión
o establecer un duelo de miradas con él. En el común de las razas se
presenta entre el primero y el segundo año de vida y, principalmente, en
machos. Por eso es elemental empezar lo más pronto posible, aunque hemos
podido experimentar con pleno éxito con perros adultos.
Al acostumbrar a comer y beber juntos a varios perros se consigue forzar su
socialización. Ésta socialización está controlada por el dueño, que actúa
como moderador. Ésta relación de perro con perro dulcifica sus relaciones,
pues se educa para evitar las agresiones clásicas en uno de los momentos de
mayor tensión: durante la alimentación. Evitado lo máximo, es muy
improbable que se produzca lo mÃnimo.
OBJETIVOS
Si se efectúa la técnica correctamente se prolongará la relación de
subordinación que existe durante la época de lactancia hacia el proveedor
del alimento, la madre, durante toda la vida del animal, sustituyendo a la
madre por un nuevo sujeto: el hombre. El perro aprenderá a convivir con las
personas sin necesidad de recurrir a sometimientos ni adiestramientos, los
hombres no serán considerados Alfas ni Súper-Alfas, sino una especie de Alfa
materno, por fuera y por encima de las consideraciones de competencia. No
hacemos más que prolongar una caracterÃstica de neotización, como tantas
otras, que permanecen en el perro doméstico durante toda su vida.
En concreto: la alimentación no constituye más que el instrumento por medio
del cual mantenemos la relación existente entre madre e hijo durante toda la
vida de éste. El objetivo es sustituir a la madre por el ser humano y
conseguir que éste vÃnculo, que normalmente es efÃmero, dure toda la vida
del manipulado. El sujeto puede ser un solo individuo, una familia o, por
extensión, toda la especie humana. Depende de cómo realicemos las maniobras.
A mi modo de ver expongo las dos situaciones de jerarquización hombre-perro
que se dan normalmente, siendo para mà la primera la normal y deseable y, la
segunda, una conducta indeseable.
- El perro puede ver, efectivamente, un Súper-Alfa o, en
este caso, un dominante de tipo matriarcal, en la especie humana, pero no
súper en el sentido solamente de superior, sino también de diferente6.
Es la conducta ideal a buscar entre dos o varios seres de especies
tan distintas y con relaciones tan peculiares. Es una conducta totalmente
deseable y correcta. En ella no se da ninguna fricción jerárquica,
pues los protagonistas se relacionan por medio de una dominancia de tipo
no agresivo. - Algunos perros, con carácter que deberÃa ser
excepcional, imaginan al ser o, a los seres humanos, como a
alguien de su especie, lo que se identifica con la visión de los
naturalistas románticos. Es una conducta anómala y enfermiza,
aunque por desgracia demasiado corriente, que genera una serie de
problemas que pueden llegar incluso a la agresión por parte del perro
hacia el ser humano al entrar éste en su esfera de dominancia y en la
lucha por el liderato, son casos de una dominancia que puede llegar a
ser agresiva. Todos los perros que nos hacen padecer su dominancia
agresiva pertenecen a este segundo grupo.
Por explicarme más claramente extrapolo el tema a la especie humana y con un
par de ejemplos:
- Nos situamos en una sociedad humana con sus clases
sociales bien establecidas, en la cual, como es natural, se dan los clásicos
movimientos de ajuste. Esta sociedad es <
> de alguna religión, monoteÃsta o politeÃsta, da lo mismo. Ese Dios
o esos dioses serÃan los Súper-Alfas y su estatus no entrarÃa en
conflicto con los de los humanos. El hombre, o los hombres, volviendo a
los perros, serán como el Dios, o los dioses, de esos seres humanos,
bajo el punto de vista de los animales del primer grupo. - En otras sociedades, como en la antigua Roma y en
muchas otras, se podÃa deificar al dirigente máximo. Esto no impedÃa
que en un momento dado, y si este gobernante no cumplÃa las expectativas,
o si se querÃa cambiar de lÃder, se recurriera al asesinato de este
dios-hombre. Tenemos muchos ejemplos de esto en la historia. Éste es el
segundo caso: el hombre considerado por el perro como un Alfa, es decir
como alguien de su manada y, por lo tanto, como dominante o como objeto de
dominio, mediante la lucha jerárquica.
Objetivos con el hombre: El principal consiste en conseguir que el perro
considere al hombre como un Súper-Alfa, o un matriarca, fuera, por
consiguiente, de las competencias por el poder y eliminar todas las fricciones
que puedan surgir en la lucha por la jerarquización.
Con los perros: El objetivo secundario es crear una sociedad canina sin
fricciones de subordinación ni preeminencia entre congéneres.
QUIÉN LO DEBE HACER Y CUANDO SE DEBE COMENZAR
Contemplamos dos etapas muy definidas:
1.- Desde el comienzo de la alimentación sólida, aproximadamente al
mes de edad, hasta la entrega del cachorro al propietario. Es muy importante,
pues, que el criador comience a sustituir a la madre en el momento de cambiar
a la alimentación sólida.
- Esta etapa es responsabilidad exclusiva del criador
- El plazo más importante es el comprendido entre la
desde la sexta hasta la decimosegunda semana de vida7. En éste
perÃodo de tiempo parece ser el ideal para una correcta socialización - Es tan importante para mejorar la relación entre los
hermanos de camada, como para preparar la futura relación con otros
perros, como, también, con las personas, aunque por motivos diferentes - El manipulador mete la mano en el recipiente donde
comen los cachorros, les da la comida con su mano y, muy importante: está
atento para calmar a los más agresivos8, siempre con suavidad,
pero con firmeza, si fuera necesario cambiando de lugar y tranquilizando
al más agresivo y, riñéndole si es necesario. ACTUANDO SIEMPRE COMO
ALGUIEN QUE DA, QUE CALMA Y QUE CONTROLA, NUNCA COMO ALGUIEN QUE COMPITE - Por esta causa, y por otras que no hacen al caso,
conviene entregar el cachorro a su nuevo propietario antes de los tres
meses de edad - Es responsabilidad del criador aleccionar debidamente
al nuevo propietario para que siga maniobrando con el cachorro, sobre todo
si el perro va a tener que convivir con una familia o con otros perros
2.- La segunda etapa es responsabilidad directa del dueño. Comienza
desde que el animal entra en la nueva casa
- Desde el primer dÃa hay que comenzar a dar de comer al
nuevo perro con la mano. En su recipiente, pero con la mano, acariciando y
calmando, procurando no molestar, que nos huela la mano, que nos vea, hablándoles
con suavidad, acariciando sin importunar… sin incomodar nunca - Hay que evitar totalmente cualquier tipo de roce y
competencia con el perro, todo tiene que transcurrir con entera suavidad y
armonÃa… sin ningún tipo de pique - En cuanto el perro se haya hecho a la nueva situación
se debe intentar que comparta comida con otro u otros perros, sà los hay
en la casa. Siempre, claro está, que el perro, o los perros, adultos estén
acostumbrados a comer juntos - Seguramente será el cachorro el que intente gruñir o
disputar la comida, hay que calmar inmediatamente, con suavidad, pero con
firmeza, al rebelde, darle un ligero azote; que no se note animado,
reconvenirle. Antes de esto ambos tienen que estar acostumbrados a su
mutua compañÃa, sobre todo el adulto, por el peligro que puede entrañar
para el cachorro - Si un perro adulto agrede a un cachorro es que no está
bien socializado o que tiene alguna anomalÃa genética de conducta. De
todas maneras es el propietario el que debe prever como puede reaccionar
el adulto - Si el otro, o los otros perros, son de su misma edad,
hay que repetir la maniobra tal como se hacÃa en la primera etapa con los
hermanos - Siempre hay que estar pendiente de los perros a la hora
de comer y hacerlo de una manera personal. Este es un proceso que se debe
seguir toda la vida - Las situaciones crÃticas, como la comida o las montas,
no deben dejarse nunca en manos de niños sin acompañamiento de adultos9 - Si queréis que un niño haga la maniobra de manipular
la comida, debéis llevar su mano, guiarle, y actuar conjuntamente con él,
protegiéndole. Nunca dejarlos solos, los niños son impredecibles e
irresponsables y hay que evitar situaciones que podrÃan resultar crÃticas - Con una persona desconocida tenéis que actuar también
de la misma manera, tal como hicisteis con el niño y con extremado tacto - Al principio, y luego de vez en cuando, no hay que
servirle la comida de golpe, hay que darla poco a poco, gradualmente, e
intentando que el perro comprenda que tú eres el proveedor. Se trata de
que él aprenda a esperarla de ti y comprenda de quién viene: que viene
de un dios y… que ese dios eres tu - Esta técnica es indispensable en perros que estén
destinados a ser perros de compañÃa, sobre todo si tienen que convivir
con niños, enfermos, o personas muy mayores - No impide la práctica de ninguna función, como la
caza, la guarda, el deporte, estas maniobras solamente pretender fomentar
el equilibrio en el perro y establecer una relación sin competencias con
el ser humano y con otros perros - En determinadas razas, donde se repiten los casos de
dominancia, este tipo de maniobras son indispensables - La técnica moderna, con sus comederos y bebederos
automáticos, impide reforzar éste vÃnculo por falta de contacto
personal
Con el agua
- Aprovechar el momento en que el perro esté sediento,
por ejemplo: después de hacer ejercicio. En este momento le daréis algo
de agua, no toda de golpe, repetir en dosis cortas hasta que haya
satisfecho su sed, pero sin hacerle sufrir en ningún momento - Al poco tiempo observareis que el perro, cuando tiene
sed, va directamente al recipiente del agua, que debe estar vacÃo, y se
queda expectante hasta que se la servÃs. Aprenderá a pedÃrosla y ese es
un signo muy positivo de que sabe de donde viene el agua, o la comida - Eso no quiere decir que hagáis padecer al animal
hambre o sed, aprovechar los momentos propicios
Si efectuáis estas maniobras correctamente aumentareis las expectativas de
convivencia con vuestro perro. Por medio de ésta vinculación conseguiréis
que el perro se baje del sofá o de la cama sin rechistar, que no os gruña ni
dispute nada… todas estas situaciones proceden de estÃmulos menores que los
relacionados con necesidades primarias, como la necesidad de comida o bebida
Hecho correctamente podréis eliminar también la competencia entre vuestros
perros. La convivencia entre macho con hembra, o con hembras10, o
con cachorros, o de hembras con hembras, o con cachorros, no deben constituir
problema. Una excepción son los machos adultos entre sÃ. Es aconsejable
separarlos cuando uno de ellos cumpla, o esté a punto de cumplir, siete u
ocho meses11. Los machos adultos que viven juntos en el mismo
espacio, y más aún si hay hembras con ellos, inevitablemente tienen que
desarrollar formas jerárquicas agresivas, por eso deben separarse.
Conclusión:
Este trabajo está basado en dos pilares básicos:
- Diez años de experimentación con numerosos perros y
siempre con pleno éxito - El convencimiento de que la conducta del perro sano es
siempre producto del medio ambiente, en este caso la imposición de una
socialización forzada.
1* No se puede llegar a eliminar la jerarquÃa, lo que se
puede llegar a hacer es modificarla, es decir, llegar a ser dominantes sobre
el animal en un plano de no discursión.
2* Muchas personas denominan indebidamente a la necesidad de
comer como instinto. Conviene no utilizar excesivamente ésta palabra y
sustituirla por la definición correcta. Un punto crÃtico donde pocos se
ponen de acuerdo, aunque últimamente se insiste mucho y con argumentos
convincentes, es la no existencia de instintos en mamÃferos superiores. La
palabra instinto es un cajón de sastre donde se meten todos aquellos
comportamientos que no podemos explicar, pero que, bien analizados, veremos
que sà se pueden explicar mediante el aprendizaje. La alimentación es una
necesidad, pero no un instinto.
3* Matriarcal, no materno, puesto que establece una jerarquÃa.
4* La mayorÃa de los etólogos coinciden en que no existe
impronta en los mamÃferos superiores. En cualquier caso la impronta se
refiere a un periodo crÃtico que después no vuelve a repetirse a lo largo de
la vida del animal. En la alimentación esto no se cumple, luego no serÃa
correcto hablar de impronta.
5* Algunos técnicos piensan que es peligroso llegar a este
extremo, pues estarÃamos privando al animal de su desarrollo natural y podrÃamos
crear un hiperapego que desencadenarÃa en graves problemas de comportamiento.
Yo no los he observado. En el perro generarÃa, de ser esto posible, una
hipervinculación con el ser humano.
6* Lo llamemos como lo llamemos implica dominancia, por tanto
utilizamos la jerarquÃa, no la hemos eliminado
7* Parece que, desde el nacimiento, incluso desde el periodo
fetal, la experiencias que sufre el cachorro son importantes, por lo tanto
desde el punto de vista de la socialización, y aunque el periodo más crÃtico
va desde las seis hasta las doce semanas, el ambiente de la perra preñada y,
más tarde el del cachorro, junto con las manipulaciones apropiadas, deben
cuidarse desde el principio.
8* Hay que tener mucho cuidado, pues con ésta práctica se
podrÃa conseguir todo lo contrario, es decir, que lo interprete como un
premio a esa conducta, que en ningún caso debemos premiar.
9* Los niños deben intervenir en la comida; siempre acompañados
de un adulto, nunca solos, ya que serán el primer objetivo en su ascenso jerárquico,
y con su intervención en la comida y el consentimiento del animal le damos a
entender que está por encima de él.
10* Por este sistema nunca he tenido problemas jerárquicos
entre hembras. No obstante conviene tener en cuenta las circunstancias
particulares, como excesivo número de ellas, algunas peculiaridades de
determinadas razas…
11* Algunas razas son especiales en este sentido. Por su
fortaleza y dureza se pueden hacer mucho daño, por hay que evitar lo
evitable, pero no obstante en todas es posible la convivencia. Por filosofÃa
propia, evito las luchas jerárquicas, pues considero que estas fomentan la
agresividad. También por qué he visto a perros relegados totalmente apagados
e infelices, y que revivÃan cuando se les permitÃa salir de su situación
secundaria.
AUTOR
Amalio Lasheras
E-Mail: amalio@mundivia.es
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