En nuestro paÃs la displasia de cadera (DCF) siempre ha sido sinónimo de enfermedad genéticamente transmisible.
Los criadores de la raza Ovejero Alemán fueron los primeros ( y durante muchos años los únicos) que se ocuparon seriamente del control de esta patologÃa para bajar su incidencia. Pero la DCF no es la única anomalÃa transmisible en los caninos y por eso en 1989 en Davis, USA , un grupo de destacados veterinarios de diferentes paÃses creó el “Instituto para el Control de las enfermedades Genéticas de los Animales“ El Instituto comenzó a investigar y a establecer un registro de todas las enfermedades heredables comprobadas en las diferentes razas.
Entre estas se destacan :
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Displasia de Cadera
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Displasia de Codo
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Enfermedad de Legg-Perthes (cadera)
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Osteocondrosis (ubicaciones Varias)
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Luxación rotuliana medial
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OsteopatÃa craneo-mandibular
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Enfermedades Hereditarias de ojos
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Enfermedades Hereditarias cardÃacas
Tambien se apuntó hacia otras en las que se está investigando aún sus implicancias genéticas.
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Diabétes
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Epilepsia
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Sordera
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Enanismo
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Tumores
Dentro de todo este listado hay una enfermedad que por su relevancia mereció un trato preferencial: LA DISPLASIA DE CODO (DC), ya que las patologÃas de esta articulación han tenido tal trascendencia que en este mismo meeting veterinario de 1989 se creó tambien “El grupo internacional de trabajo en codo ” destinado exclusivamente al estudio de esta articulación.
Asi entonces comienza a tomas mas fuerza la definición de DC que significa literalmente ” Desarrollo anormal del Codo” y lleva a una degradación ( artrosis ) de la articulación del perro en crecimiento.
El codo tiene una estructura compleja y esta constituido desde arriba por el húmero y desde abajo por el radio y el cúbito que se asocian para brindarle una cara articular común.
Como elemento anatómico distintivo hay que mencionar la presencia del olecranon, extremo ensanchado del cúbito y destinado a producir un poderosos brazo de palanca a las inserciones musculares, y tambien la apófisis ancónea proyección aguda de este mismo hueso que sirve de carilla articular y guÃa al mismo tiempo para estabilizar la movilidad.
La presencia del radio-cúbito (Ãntimamente vinculados para generar una superficie de contacto común ) implica que cualquier anomalÃa de desarrollo de estos dos huesos por separado trae aparejada una alteración en la luz articular del codo con las secuelas correspondientes.
La mayor parte de los animales afectado se presenta a la consulta entre los 14 y los 14 meses de edad, aunque tambien pueden detectarse anomalÃas en forma mas tardÃa cuando ya los sÃntomas son mas evidentes.
La afección puede ser bilateral ( 70% de los casos) y cuanto es unilateral resulta indistinto el miembro afectado. Se la detecta mas comúnmente en los machos que en la hembras ( relación 2-1).
El perro afectado de artrosis (proceso degenerativo ) de codo puede comenzar a disminuir su actividad fÃsica y a claudicar en forma permanente o solo despues de ejercicio. Puede tambien mostrar cierta rigidez en el momento de incorporarse despues de estar hechado.
Si el proceso es bilateral puede incluso adoptar una postura anormal en los miembros anteriores. La inflamación de los codos a menudo resulta evidente para los propietarios.
A la exploración por parte del veterinario el paciente muestra signos de dolor cuando se flexiona y cuando se extiende la articulación y puede presentar deformación y derrame articular.
Si el proceso tiene cierta antigüedad se nota una disminución de la movilidad articular por causa de la fibrosis y de la anquilosis de la articulación.
La radiografÃa, en diferentes incidencias es la técnica idónea para evaluar la artrosis y sus causas.
Se describen varias enfermedades ortopédicas distintas que conducen al concepto global de displasia de codo y el radiólogo será el que identifique a la responsable:
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Apófisis ancónea no unida o fragmentada*
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Fragmentación o malformación de la Apófisis Coronóidea media
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Osteocondrosis del Cóndilo humeral medial
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Incogruencias y anomalÃas de las superficies y de los cartÃlagos articulares.
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Mineralización de los tejidos blandos
*en el ovejero alemán son las mas altas incidencias.
El destino final de todas estas patologÃas es la artrosis que produce el cortejo sintomático caracterÃstico ya descrito.
Se utiliza una categorización de 0 a 3 para evaluar el grado de artrosis que presenta la articulación.
El grado “0″ corresponde a una articulación sana.
El “1″ a signos de artrosis leves.
El “2″ artrosis moderada y el “3″ a la mas severa.
Las razas mas afectadas son las grandes y gigantes y se destacan particularmente el Pastor de Bernese, el Rottweiler, el Ovejero Alemán, el Golden Retiever y el Labrador.
El grupo de trabajo dictó ciertas normas para optimizar el diagnóstico de la DC .
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Deben evaluarse ambas articulaciones en dos incidencias cada uno.
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Deben estar perfectamente identificadas las placas, los perros asi como los profesionales actuantes.
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Los estudios definitivos hay que realizarlos despues de los 12 meses para mayor confiabilidad.
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Los resultados deben ser incluidos en una base de datos.
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En los posible debe constar el diagnóstico particular de la enfermedad que generó la artrosis.
Asi como en algunos casos los signos radiológicos son muy evidentes, en otro son solo muy sutiles por lo que es necesaria una impecable técnica radiológica y una amplia experiencia diagnóstica en el operador.
La terapéutica a seguir en estos pacientes puede ser médica o bien quirúrgica dependiendo de la naturaleza de cada enfermedad causal la cirugÃa a seguir. el pronóstico del post quirúrgico puede ser de reservado a bueno dependiendo de diversos factores ( momento de realización , estado de la articulación , enfermedad causal, etc.). De cualquier forma los animales enfermos deben ser eliminados de la crianza.
La heredabilidad de la enfermedad es alta, llegando en algunos casos al 40%, siendo poligénica multifactorial.
Es importante eliminar a los enfermos de los planteles de crÃa, y tambien es fundamental el conocimiento del estado de los hermanos, medio hermanos, abuelos y padres, asi como del Test de progenie de los padres.
En diversos paÃses desde ya hace años se vienen realizando estudios radiológicos para la emisión de un certificado de ( libre de displasia de codo) que suelen hacerse simultáneamente con la evaluación de displasia coxofemoral.
Si bien estos pueden estar indicadas las radiografÃas en los primeros meses de vida cuando la evidencia clÃnica es importante, antes de los 12 meses no se puede tener una idea definitiva de la ausencia de displasia.
Dado que la única forma de evitar la displasia de codo es prevenirla, eliminando a los animales afectados de la crianza, la decisión de realizar esta medida profiláctica corre por cuenta del criador.
Como paso inicial cada criadero deberÃa evaluar a sus reproductores para saber cual es el estado de la situación y despues comenzar la selección.
En nuestro medio lamentablemente muchos criadores no han tomado conciencia aún de la gravedad de esta enfermedad y tampoco de que aquellos mismos son los vehÃculos de su difusión.
Los clubes son los que poseen los resortes adecuados para realizar los controles oficiales de las patologÃas hereditarias y la displasia de codo debe tener un tratamiento preferencial.
Dr. Félix Garavelli
Médico veterinario . Radiólogo ecografista.
Ex profesos a cargo del servicio de RadiologÃa de la facultad de ciencias veterinarias U.B.A . actividad profesional libre en radio y ecodiagnóstico.
Asesor y controlador oficial de los clubes de Criadores de las Razas Ovejero Alemán y Schnauzer de la Argentina, en el tema de displasia coxofemoral. Tambien asesor de los clubes de Doberman, Rotweiler y dogo Argentino.
Ha difundió las técnicas de evaluación de la DCF en diversos lugares del interior y del exterior del paÃs (Paraguay y Ecuador)
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