Introducción
Varios factores ambientales pueden provocar
cuadros de intoxicación digestiva en caninos . Productos de limpieza,
sustancias quÃmicas irritantes o los mismos productos de uso veterinario son
capaces de generar alteraciones en el organismo, cuando no son utilizados en
forma correcta. Los cachorros caninos están más expuestos, debido a su avidez
por lamer y morder diversos materiales, esto último en particular durante la
época del cambio de dentición. Los gatitos son, en general, más selectivos
para utilizar elementos en sus juegos, razón por la cual las intoxicaciones
son menos frecuentes en estas mascotas (17).
Muchas plantas que se encuentran en jardines
y parques pueden resultar tóxicas si son mordidas o ingeridas por perros y
gatos (21). La mayorÃa de los casos de intoxicación no son correctamente
diagnosticados; a pesar de esto, la evolución clÃnica del paciente en general
es favorable, ya que la sintomatologÃa es mÃnima, o fácil de controlar con
terapéutica de rutina.
La variedad de plantas que pueden resultar
tóxicas para las mascotas es enorme y la identificación de todas ellas resulta
complicada. A pesar de esto, es aconsejable que el profesional veterinario
pueda reconocer a las plantas comúnmente involucradas en este tipo de
patologÃas. Además, en algunos casos se hace necesario el conocimiento básico
de los principios activos, y la sintomatologÃa asociada a las intoxicaciones
que producen. Esto le permitirá realizar una serie de preguntas importantes
durante la anamnesis: ¿cómo era la planta? ¿cómo eran sus flores y hojas?,
¿qué cantidad aproximada de material vegetal consumió el animal?, las que
posteriormente serán de mucha ayuda para el diagnóstico y tratamiento.
La forma más sencilla de estudiar a los
vegetales tóxicos, es agrupándolos de acuerdo con el aparato u órgano que
afectan. Sin embargo, se debe tener en cuenta que muchas plantas pueden ser
tóxicas para varios órganos a la vez. El paraÃso (Melia
azedarach L.) por ejemplo, posee sustancias que causan un cuadro
de deshidratación y diarrea, acompañado de sintomatologÃa nerviosa, con
tremores musculares, ataxia, falla respiratoria, coma y muerte (15).
La piel es muy sensible a muchas sustancias
irritantes. Algunas plantas poseen látex, causante de daños leves a moderados
sobre la piel, por ejemplo, la estrella federal (Euphorbia
pulcherrima Willd.); otras, por el contrario, causan reacciones
alérgicas más graves, tal es el caso de la hiedra venenosa (Rhus
toxicodendron L.) o de la ortiga (Urtica
dioica L.). Esta última posee estructuras que actúan como
verdaderas agujas hipodérmicas, las que contienen sustancias
farmacológicamente activas, responsables del efecto urticante.
Existen plantas que poseen glucósidos
cardiotónicos entre sus principios activos, los que resultan extremadamente
tóxicos para el ser humano y los animales. El laurel del campo (Nerium
oleander L.) y el laurel amarillo (Thevetia
peruviana (Pers.) Schum.) o los calanchoes (Kalanchoe
spp.) son algunos ejemplos de este grupo. Si son consumidas
accidentalmente, el desenlace puede ser fatal. El laurel del campo ha
provocado casos mortales en personas (32) y bovinos, especie en la cual tan
sólo 0.005% de hojas verdes, equivalente al peso corporal del animal, provoca
la muerte (16, 38). Otro grupo de glucósidos, en este caso cianogenéticos,
está presente en la hortensia (Hydrangea
macrophylla (Thunb.) DC.) (9). Cuando estas plantas son
consumidas, causan intoxicación.
El aparato digestivo es, tal vez, el más
afectado. Numerosas plantas causan problemas a este nivel en los animales, ya
sea por acción directa sobre el sistema gastrointestinal o bien
indirectamente, afectando otros órganos con un efecto secundario sobre él.
Existen plantas que poseen cristales de oxalato de calcio, los que generan
micro–traumas en las mucosas bucal y esofágica. Tal es el caso de la sandalia
(Monstera deliciosa Liebm.)
o de las muy vistosas paletas de pintor (Caladium
spp). Las difenbaquias (Dieffenbachia
spp) también poseen estas sustancias (21). En todos los casos, el
sÃntoma principal es una salivación excesiva. Algunos oxalatos pueden ser
solubles, llegando por vÃa sistémica a causar hipocalcemia y daño renal. Es el
caso de plantas del género Rheum
(36).
A nivel intestinal, la mayorÃa de las plantas
son capaces de producir diarreas severas que conducen a una rápida
deshidratación. El ricino (Ricinus
communis L.) y el paraÃso (Melia
azedarach) constituyen algunos ejemplos (2, 14, 15.) Dichas
sustancias producen intensa irritación de la mucosa intestinal, lo que lleva a
la alteración de los mecanismos de absorción y regulación del peristaltismo.
Algunos terpenos volátiles presentes en las plantas, pueden alterar la
permeabilidad a diversos iones (41).
En la mayorÃa de los casos, el tratamiento es
de sostén, hasta que el material vegetal sea eliminado del organismo (36).
Para aquellas plantas que causan dermatitis alérgicas, pueden ser necesarias
la higiene de la piel y la administración de antihistamÃnicos (35). Las
intoxicaciones producidas por el laurel del campo y el laurel amarillo
requieren tratamiento de urgencia; aún asÃ, el desenlace puede ser fatal (32,
34).
Clasificación
En la siguiente lista se agrupan las plantas
de acuerdo con la familia a la que pertenecen. En general, la mayorÃa de los
representantes de una familia poseen el mismo compuesto quÃmico responsable de
la intoxicación. Se indican también las partes de la planta que poseen dichas
sustancias en mayor concentración.
Amaryllidaceae
(10): contienen alcaloides, entre ellos
licorina y galantamina.
-
Amaryllis belladona L.– Amarilis (Fig. 1)
- Clivia miniata (Hook.)
Regel–Clivia
- Narcissus poeticus L. –
Narciso. Posee además cristales de oxalato de calcio.

Figura 1.
Amarilis. En la esquina inferior se puede observar el detalle de la flor,
vista de frente. En la esquina superior, se observa el tallo de la flor
emergiendo de un bulbo.
Araceae
(10): estas plantas poseen
cristales aciculares (en forma de aguja) de oxalato de calcio, que se agrupan
en haces denominados ráfides o rafidios.
- Anthurium andraeanum
Linden.– Anturio
- Caladium bicolor Vent.–
Paleta de pintor (Fig. 2)
- Dieffenbachia spp –
Difenbachia , Difenbaquia (Fig. 3)
- Monstera deliciosa Liebm.–
Sandalia de pescador , Costilla de Adán (Fig. 4)
- Philodendron spp –
Potus, Güembé, Oreja de elefante (Fig. 5)

Figura 2.
Paleta de pintor. Existen muchas variedades de esta planta, con diferentes
colores.

Figura 3.
Difenbachia. En la esquina superior se observa el detalle de una hoja. En la
esquina inferior, un preparado histológico mediante disociación simple muestra
un rafidio con cristales de oxalato de calcio en su interior.

Figura 4.
Costilla de Adán. Estas plantas son muy comunes en jardines y plazas.

Figura 5.
Filodendro. Conjuntamente con la costilla de Adán, son plantas comúnmente
plantadas en nuestro paÃs.
Araliaceae
(10): poseen saponinas lesivas del aparato digestivo y piel.
- Hedera helix L. –
Hiedra (Fig. 6)

Figura 6.
Hiedra. Se la planta en pequeñas macetas suspendidas, ya que es una
enredadera.
Ericaceae:
diterpenoides muy tóxicos (andromedotoxinas)
- Rhododendron spp –
Azaleas (Fig. 7)

Figura 7.
Azalea. Sus flores muy vistosas y de diferentes colores se pueden observar
durante el invierno e inicio de primavera.
Euphorbiaceae
(10): con látex de
variada toxicidad, en general debido a la presencia de ésteres diterpénicos
derivados del forbol.
- Ricinus communis L. –
Ricino o Tártago. Produce además una toxoalbúmina en sus semillas (Fig.
- Codiaeum variegatum (L.)
Blume – Crotón Euphorbia pulcherrima Willd. – Estrella Federal. Esta
especie, a pesar de que los ésteres diterpénicos no fueron detectados, exhibe
toxicidad (Fig. 9)

Figura 8.
Ricino. La fotografÃa muestra las hojas y frutos de esta planta. En la esquina
superior se observan las semillas.

Figura 9.
Estrella federal. Muy vistosas por las hojas rojas que rodean a su
inflorescencia, la cual se puede observar en detalle en el recuadro inferior.
Meliaceae
(10)
- Melia azedarach L. –
ParaÃso. En su corteza existen los alcaloides azaradina y margosina.
Los frutos poseen triterpenos como melianona, melianol y melantriol; contienen
además compuestos amargos tales como bakayanina. Están presentes también
algunas saponinas (Fig. 10).

Figura 10.
ParaÃso. En el recuadro inferior se observan los frutos.
Phytolaccaceae
(10):
- Phytolacca americana L.
– Fitolaca – Un saponina triterpénica, phytolaccatoxina, ha sido implicada
en la toxicidad de esta planta. También posee un alcaloide llamado phytolacina
(Fig. 11).

Figura 11.
Fitolaca. Crece en zonas rurales, aunque algunas veces se la encuentra en
jardines, posee frutos vistosos. Estos se observan en detalle en el recuadro
superior.
Ranunculaceae
(10): poseen una
sustancia quÃmica muy irritante, llamada protoanemonina.
- Ranunculus spp – Botón
de oro (Fig. 12)
- Clematis spp – Cabellos
de ángel (Fig. 13)

Figura 12.
Botón de oro. En la fotografÃa se observa una variedad salvaje. Las cultivadas
son más vistosas, con muy variados colores.

Figura 13.
Cabellos de ángel. En la fotografÃa se observa el fruto caracterÃstico de esta
planta.
Dracaenaceae
(3): algunos ejemplares
poseen cristales de oxalato cálcico.
-Â Sansevieria thyrsiflora Thumb.
Cola de tigre
Verbenaceae
(10)
- Lantana camara L. –
Camará. Posee triterpenos pentacÃclicos denominados Lantadene A y B,
hepatotóxicos (Fig. 14).

Figura 14.
Camará. Muy frecuente en jardines y parques. Además de amarillo y naranja,
pueden ser blancas y amarillas, violetas y celestes.
Intoxicaciones
Plantas que poseen licorina y galantamina
Las plantas que se originan de bulbos son muy populares debido a la belleza
que poseen sus flores, pero ellas o sus bulbos pueden poseer sustancias
tóxicas que constituyen una amenaza para las mascotas. Dichas sustancias están
presentes en los bulbos, hojas, flores y tallos y pueden provocar una amplia
variedad de efectos tóxicos. A pesar de que estas plantas crecen y florecen
durante la primavera, constituyen un problema durante todo el año, en especial
durante las épocas en que los bulbos son plantados en macetas, y pueden ser
alcanzados por los cachorros. El término bulbo técnicamente incluye sólo
aquellas plantas con tallos subterráneos rodeados por hojas modificadas,
denominadas catáfilas, que poseen sustancias nutricias. Sin embargo, la gente
comúnmente aplica este nombre a cualquier planta que posea una raÃz bulbosa (o
tallo subterráneo), ya sea un tubérculo, rizoma, o bulbo verdadero.
Las plantas de este grupo que más
frecuentemente se encuentran en los jardines de nuestro paÃs son los
amarilis, las clivias y los narcisos . Ellas son capaces de producir
diversos efectos tóxicos, que incluyen casos de dermatitis por contacto,
irritación gastrointestinal severa a grave, y sÃntomas multisistémicos graves.
Los amarilis pueden producir sÃntomas en piel y aparato digestivo,
indistintamente (39). Licorina y galantamina son los responsables de dichos
efectos. Son alcaloides termo–estables, que se concentran principalmente en
los bulbos. Sin embargo, dicha concentración es relativamente baja, y esta es
la razón por la cual muchos de ellos deben ser consumidos para que ocurra la
intoxicación (21). La licorina es irritante, y es la responsable en mayor
medida de los efectos gastrointestinales; por su parte, la galantamina produce
inhibición central y periférica de acetilcolinesterasa (5).
La sintomatologÃa incluye vómitos y diarreas,
hipotermia, en algunos casos gastritis severa con ulceración de las mucosas.
Tremores, convulsiones y muerte han sido reportados en bovinos (8).
Plantas con cristales de oxalato de calcio
Es, probablemente, el grupo que más
representantes posee. Muchas plantas que comúnmente se encuentran en los
jardines poseen estos compuestos quÃmicos. Las paleta de pintor, sandalias
y difenbaquias son algunos ejemplos.
Estas plantas poseen cristales aciculares de
oxalato de calcio, agrupados en manojos denominados rafidios, y enzimas con
actividad tipo anti–tripsina, que estimulan la liberación de histamina y
bradiquinina (20). Los cristales de oxalato cálcico actúan como agujas,
pinchando y lesionando las estructuras celulares del animal intoxicado. La
presencia de dichas agujas y la liberación concomitante de agentes
vasodilatadores conduce a una rápida reacción inflamatoria, caracterizada
principalmente por edema y congestión.
Cuando las mascotas muerden y/o mastican
algún vegetal de este grupo, sufren un intenso dolor en la boca y región
orofarÃngea. La sensación de ardor es muy fuerte, y los animales permanecen
con la boca abierta, salivando profusamente. Pueden presentarse disfagia y
compromiso respiratorio, y si bien son de muy baja frecuencia, pueden llegar a
producir edema de glotis (26).
A la inspección, la boca del animal se
encuentra eritematosa, con zonas de edema localizadas o, más frecuentemente,
con un edema general que puede extenderse hasta la glotis. Los intentos por
tragar la gran cantidad de saliva producida son muy dolorosos, y los cachorros
se presentan muy inquietos, debido al intenso dolor y ardor. Es frecuente que
el sonido normal de los ladridos, llantos y maullidos se presente alterado.
Algunos autores establecen que, por ser insolubles, los cristales de oxalato
cálcico no constituyen un riesgo sistémico (20).
Intoxicación por hiedra
La hiedra es una enredadera de interior y
exterior. La planta posee saponinas, que han causado intoxicaciones en
bovinos, caninos, caprinos y seres humanos. En éstos, algunos individuos son
muy sensibles, y desarrollan una dermatitis alérgica grave (4).
Las saponinas presentes en las hojas y frutos
de la planta pueden hidrolizarse a compuestos tóxicos denominados hederinas
(micro–hederina y beta–hederina). Estos pueden provocar intoxicaciones en
animales y personas, cuando son ingeridos en cantidad suficiente.
Los sÃntomas que caracterizan a esta
intoxicación incluyen: vómitos, diarrea, agitación, espasmos musculares y
parálisis. Sobre la piel, se pueden observar eritema y presencia de ampollas.
Andromedotoxinas
Animales y seres humanos han resultado
intoxicados luego de haber consumido follaje, néctar o miel preparada a partir
de plantas del género Rhododendron
(6). Dentro de los ejemplares que pertenecen a dicho género, y son fácilmente
encontrados en los jardines, se encuentran las azaleas. Algunos autores
clasifican a estas plantas como de poca toxicidad para las personas (18).
Las principales partes tóxicas son las hojas
y los tallos. Poseen diterpenoides conocidos como andromedotoxinas, presentes
en todos los miembros de la familia
Ericaceae (7). La intoxicación se caracteriza por vómitos, cólico,
disnea, ataxia, convulsiones y muerte. Estos sÃntomas han sido observados en
caprinos, luego de ingerir gran cantidad de plantas (6). La intoxicación por
esta planta es considerada por algunos autores como de tratamiento urgente
(36).
Plantas con látex tóxicos
La familia Euphorbiaceae incluye a los
géneros Ricinus, Euphorbia y Codiaeum,
entre otros. Las plantas pertenecientes a estos géneros, se caracterizan por
producir látex, de composición quÃmica variada, y en muchos casos desconocida.
Ricino
El ricino o tártago es el más tóxico.
Todas las partes de esta planta, que en algunas zonas crece como árbol, poseen
elevada acción tóxica. Dicha propiedad se debe a la presencia de una
toxoalbúmina, la ricina, presente en mayor concentración en las semillas (22).
A pesar de la elevada toxicidad, existe gran
variación entre las especies susceptibles. Para los conejos, bovinos, ovinos y
cerdos la DL50 es de 1–2 g/kg de semillas. Para el equino, tan sólo 0,1 g/kg
pueden causar la muerte. Los caprinos son menos susceptibles, la DL50 para
esta especie es de 5,5 g/kg. No existen datos en la bibliografÃa consultada
sobre los valores respectivos a caninos y felinos. Es interesante destacar,
que los animales que consumen poca cantidad de semillas u otras partes de la
planta durante un tiempo prolongado, desarrollan resistencia a la ricina. Esto
se explica por el hecho que, por ser una proteÃna, genera respuesta inmune del
organismo, haciendo que un animal pueda soportar hasta 800 veces la DL50
normal.
La acción tan potente de esta toxina, ha
hecho que algunos paÃses la utilizaran en el pasado como arma biológica (14).
En casos accidentales, tan sólo 2 a 4 semillas masticadas han provocado la
muerte en niños y adultos (7, 14).
Para que ocurra la intoxicación, las semillas
deben ser masticadas. Los sÃntomas inespecÃficos de esta intoxicación incluyen
anorexia y apatÃa. Más tarde se vuelven más indicativos, pudiendo presentarse
constipación o diarrea sanguinolenta con mucus. La auscultación de la cavidad
abdominal revelará un peristaltismo muy aumentado, y la palpación será muy
dolorosa, ambos sÃntomas compatibles con cólico (11).
Estrella federal
Existen discrepancias con respecto a la
toxicidad de la estrella federal . Varios estudios no han podido poner en
evidencia los diterpenos tóxicos presentes en otras especies de Euphorbia
(33). Los reportes de toxicidad en pequeños animales son escasos; algunos
sÃntomas citados incluyen irritación oral, vómitos y dermatitis por contacto
(19, 31).
Crotón
El crotón es tal vez el menos tóxico de
todos. Si un animal mastica las hojas, tallos o raÃces de la planta, se
produce irritación leve de las zonas en contacto con el material vegetal.
También se ha establecido que puede producir dermatitis por contacto en seres
humanos (24).
Intoxicación producida por el paraÃso
Melia azedarach es un árbol de crecimiento
rápido, originario de la China. Se lo encuentra fácilmente en cualquier
ciudad, donde se lo planta por su sombra. También crece en zonas rurales
cercanas a centros urbanos, debido a que las aves diseminan sus semillas. Por
otro lado, parece contener sustancias con actividad insecticida, y por esta
razón es frecuentemente plantado alrededor de los campos (13, 28).
No existen datos concretos sobre la
naturaleza exacta de los compuestos tóxicos presentes en el paraÃso. Algunas
saponinas, alcaloides (azaradina, margosina) y triterpenos como melianol,
melianona y melantriol se cree son responsables de los efectos
gastro–entéricos y nerviosos. Todas las partes vegetales resultan tóxicas,
pero la mayorÃa de los casos ha sido asociada al consumo de los frutos. Se ha
establecido que las hojas y los frutos poseen una capacidad tóxica similar
(23). Los seres humanos y varias especies domésticas como porcinos, ovinos,
bovinos y caninos son susceptibles de intoxicarse con esta planta (15).
Para que la intoxicación ocurra, es necesario
que el animal mastique o muerda los frutos, ya que sólo de esta manera se
liberan los principios activos. Los sÃntomas digestivos incluyen vómitos, en
algunos casos constipación y en otros diarrea hemorrágica y cólico. La
sintomatologÃa nerviosa se caracteriza por debilidad, temblores musculares,
ataxia, coma y fallo respiratorio (15). De acuerdo con las descripciones
generales, los sÃntomas clÃnicos aparecen en forma rápida, generalmente luego
de 2–4 horas de la ingestión del material vegetal. La muerte ocurre debido al
colapso circulatorio y la insuficiencia respiratoria (15).
Intoxicación por Phytolacca americana
Esta planta crece en general al estado
salvaje. Todas sus partes son tóxicas, y contienen saponinas triterpénicas,
cristales de oxalato de calcio y alcaloides. La mayor concentración de dichas
sustancias se encuentra en las raÃces y semillas.
Los sÃntomas de intoxicación incluyen
irritación oral con salivación profusa (debido al contenido de cristales de
oxalato), vómitos, cólico, diarrea sanguinolenta, depresión, postración, y en
casos raros puede ocurrir la muerte del animal intoxicado. En Sudamérica y
Sudáfrica se han reportado algunos casos fatales, en especial en grandes
animales (27).
Plantas que poseen ranunculina
La familia de las ranunculáceas está
constituida por una gran cantidad de representantes. El género Ranunculus
incluye plantas que poseen flores muy vistosas, cultivadas por este motivo.
Algunas especies son silvestres, con flores mucho más modestas. Otro género
perteneciente a esta familia es Clematis. Estas se caracterizan en particular,
porque son enredaderas que poseen frutos con estilos persistentes muy largos y
plumosos, semejantes a cabellos; de allà el nombre vulgar que poseen:
‘cabellos de ángel’.
Ranunculus y Clematis
poseen sustancias con actividad extremadamente irritante, tanto para la piel
como el aparato digestivo. El principio tóxico más importante se denomina
ranunculina, glucósido citado por la bibliografÃa como precursor de
protoanemonina, poseedora de los efectos irritantes mencionados (30). Dicha
transformación ocurre merced a la acción de enzimas termosensibles presentes
en las plantas.
En la Cátedra PatologÃa Médica de la Facultad
de Ciencias Veterinarias de la UNNE, productores de ganado ovino y bovino de
Chaco, Corrientes y Córdoba han reportado muertes ocurridas en dichas
especies, luego de la ingestión de ‘barba de viejo’, nombre regional que
otorgan a Clematis montevidensis
Sprengel (datos no publicados). Algunos autores han demostrado la
propiedad irritante que posee dicha planta sobre la piel de conejos (1).
Salivación profusa, tos, respiración
laboriosa, movimientos tambaleantes y descarga nasal importante, son algunos
sÃntomas indicativos de intoxicación. Caninos y felinos vomitan con rapidez
luego de ingerir estas plantas, por lo cual las intoxicaciones en general no
son graves, ya que la mayorÃa del material vegetal ingerido es evacuado.
Bovinos y ovinos ingieren gran cantidad de plantas. En algunos casos se
produce la muerte.
Intoxicación por camará
Camará es una planta que posee inflorescencias muy vistosas, con colores muy
variados; éstas pueden ser amarillas, anaranjadas, rojas, blancas o violetas.
Es un arbusto, que se cultiva como planta ornamental. En algunas regiones de
nuestro paÃs, y en Brasil y Uruguay, crece en áreas de vegetación abundante de
zonas rurales.
La intoxicación por
Lantana camara ocurre
principalmente en bovinos y ovinos, cuando son transportados desde zonas donde
la planta no crece, a campos invadidos por gran cantidad de ejemplares (29).
En estas especies, la intoxicación es de curso crónico, y el sÃntoma principal
es la fotosensibilización, debido a los efectos que poseen las toxinas
presentes sobre el hÃgado. Las lesiones son evidentes en morro, ubre y zonas
de pelaje blanco (29, 37).
Los principios tóxicos involucrados son
triterpenos denominados lantadene A y B. Estas sustancias son hepatotóxicas, y
producen alteraciones en los hepatocitos caracterizadas por citoplasma claro
con aspecto granuloso y numerosas vacuolas. Muchos núcleos se presentan
distendidos, con la cromatina localizada en la periferia.
Los seres humanos y los pequeños animales
pueden presentar una intoxicación de curso agudo, luego de consumir las hojas
o frutos inmaduros. Existen reportes sobre casos fatales en niños (40). Los
sÃntomas principales incluyen: anorexia, vómitos, diarrea, letargia y cólicos.
También se pueden presentar ictericia y presencia de pigmentos biliares en
orina.
Tratamiento
Como se ha mencionado anteriormente, el
tratamiento de las intoxicaciones de origen vegetal en caninos y felinos es
principalmente sintomatológico, debido a que no existen antÃdotos especÃficos
para estos casos. En el presente apartado, se citan las maniobras terapéuticas
a fin de realizar la descontaminación, evitar que se continúen absorbiendo
toxinas, y se indican además las principales drogas a utilizar, y algunas
alternativas, para el tratamiento de cada uno de los sÃntomas. En cada caso,
se citan dosis orientativas para cada fármaco.
La profilaxis para este tipo de afecciones,
indica evitar el acceso de las mascotas a las plantas tóxicas. Algunas, como
las difenbachias, se adaptan fácilmente al ambiente interior de un
departamento o casa. Un cachorro que queda solo en dicho lugar por muchas
horas, puede resultar gravemente intoxicado si ha decidido utilizar la planta
como elemento de juego. Algo tan sencillo como colocarla fuera de su alcance,
puede evitar accidentes. Algo más complicado resulta evitar que el cachorro
acceda a las plantas del jardÃn, algo muy frecuente. En estos casos, el
propietario debe enseñar a su mascota a no jugar con las mismas, de la misma
manera que lo entrena para no utilizar otros elementos en sus juegos. Sin
embargo, es bien sabido que esto no constituye una tarea sencilla.
El paraÃso, ricino y la fitolaca y camará son
más comunes en plazas, parques o ambientes rurales. Si bien las citas sobre
casos de intoxicaciones por estas plantas en pequeños animales son escasas,
debe tenerse en cuenta que, de ocurrir, son siempre graves. El veterinario
debe prevenir al propietario, explicando las caracterÃsticas de dichas
plantas, para que evite que su mascota acceda a las mismas.
Maniobras para la descontaminación
Cavidad orofarÃngea
Debe iniciarse con la higiene meticulosa,
con el objeto de remover todas las partÃculas vegetales posibles, utilizando
abundante agua para eliminar todos los residuos. El lavado debe ser más
intenso cuando la planta involucrada pertenece a la familia Araceae, a fin de
eliminar la mayor cantidad de cristales microscópicos de oxalato de calcio. No
deben utilizarse cepillos, ya que pueden causar más daño. En su lugar, una
esponja muy suave (sintética) o algodón sirven para el caso. Agentes
demulcentes, como leche frÃa o cremas heladas, calman transitoriamente el
ardor y dolor. El propietario puede administrarlos en su domicilio, finalizada
la consulta. Se debe instaurar una dieta de sólidos por al menos 2–3 horas.
Inducción al vómito y
lavado gástrico
La mayorÃa de las plantas tienen un sabor muy desagradable y son muy
irritantes, por lo cual el vómito ocurre de manera espontánea, disminuyendo
asà la posibilidad de absorción posterior. Si el profesional considera que la
émesis es necesaria, se puede utilizar jarabe de ipecacuana vÃa oral (canino:
3–6 ml, felino: 2–4 ml). De no disponerse de este jarabe, el agua oxigenada al
3% (5–10 ml totales) produce émesis luego de 15 a 20 minutos de su
administración, la dosis puede repetirse una vez si es necesario. El lavado
gástrico se realiza con sonda tipo Foley. Debe recordarse que el paciente debe
estar consciente para realizar estas maniobras, y que sólo deben intentarse si
han transcurrido 20 o 30 minutos desde la ingestión del material vegetal.
Existen algunos autores que discuten la utilidad de estas maniobras (25).
En todos los casos es necesario utilizar carbón activado (1–4 g/kg vÃa oral,
comprimidos; 6–12 ml/kg vÃa oral, suspensión). Esta sustancia es un potente
agente adsorbente de toxinas (adsorbe 100–1000 mg de toxinas por cada gramo de
carbón activado), que se puede utilizar con seguridad, varias veces. Luego de
su administración es conveniente administrar un catártico, como el sulfato de
magnesio (0,5 g/kg, vÃa oral) o sorbitol (2 g/kg, vÃa oral), a fin de promover
la evacuación intestinal. También se puede diluir el carbón activado en el
catártico salino. La administración de estas sustancias debe ser posterior a
la finalización de los vómitos, si estos hubieran ocurrido.
Piel
Si ha ocurrido exposición dérmica, el lavado de la piel
con un jabón o champú neutro esta indicado. Esto se puede repetir las veces
que se consideren necesarias.
Deshidratación
Reponer la pérdida de agua y electrolitos es
fundamental, en especial luego de repetidos vómitos y diarrea. Se indica la
infusión de soluciones parenterales, en especial Ringer lactato.
En la mayorÃa de los casos, no es necesario
el control del vómito. Si éstos agravan el cuadro, debido a su intensidad, se
puede utilizar metoclopramida (0,2–0,5 mg/kg oral, IM, EV cada 6–8 horas); es
una droga con acción antiemética central y procinética del conducto
gastrointestinal superior.
Si la diarrea es persistente, se puede
administrar loperamida (0,1–0,2 mg/kg oral cada 8–12 horas en caninos;
0,08–0,16 mg/kg oral cada 8–12 horas en felinos), la cual mejora los
movimientos de segmentación de la musculatura lisa intestinal como también la
absorción de electrolitos. Debe tenerse presente que si hay presencia de
sangre en la diarrea, es necesaria la antibioticoterapia (ver apartado).
Control de la reacción inflamatoria y
analgesia
Esto es de especial importancia para aquellos
casos en que la mascota haya masticado plantas que poseen oxalatos. El
filodendro y la difenbachia estimulan la liberación de agentes
pro–inflamatorios, que localmente en cavidad oral pueden producir edema de
glotis severo. En esta situación de urgencia es útil la dexametasona en dosis
elevada (2,2–4,4 mg/kg IM, IV).
Cuando el proceso inflamatorio es leve, puede
utilizarse una dosis baja de glucocorticoide, o bien un antiinflamatorio no
esteroide. El acetaminofeno (15 mg/kg vÃa oral cada 8 horas, caninos) es una
buena opción. Otras posibilidades son dipirona (25 mg/kg oral, IM, EV cada 8
horas, caninos) o meglumina de flunixin (1,1–2,2 mg/kg oral, IM, EV cada 8
horas, caninos). Para los felinos, se puede utilizar dexametasona (0,1–0,2
mg/kg vÃa oral, IM cada 12–24 horas) o prednisolona (0,5–1 mg/kg oral, IM cada
12–24 horas).
Algunas formulaciones con derivados opioides,
poseen una buena capacidad analgésica. La meperidina (5–10 mg/kg IM, EV,
caninos; 3–5 mg/kg IM, EV, felinos) es una droga de este tipo, de acción
corta.
Pueden ser útiles los antihistamÃnicos H1,
para mejorar el confort del paciente en los casos leves a moderados. Esto se
puede lograr con difenhidramina (2–4 mg/kg vÃa oral, IM cada 6–8 horas).
La irritación del aparato digestivo puede ser
controlada con ranitidina (2 mg/kg oral, EV cada 8 horas, caninos; 3,5 mg/kg
oral cada 12 horas, felinos), agente antihistamÃnico H2. El omeprazol (0,7
mg/kg vÃa oral cada 24 horas, caninos) inhibe la actividad de la bomba de
protones, es de acción más potente y duradera que la mayorÃa de las drogas
antisecretorias. Sin embargo, su costo es elevado.
Trastornos nerviosos
Algunas intoxicaciones vegetales cursan con
alteraciones nerviosas, caracterizadas por estados de excitación y
convulsiones. Las azaleas y el paraÃso, entre otros, pueden producir estos
sÃntomas.
Para el tratamiento de las convulsiones se
puede utilizar diazepam (0,5–1 mg/kg EV, repitiendo si es necesario) o
fenobarbital (2–5 mg/kg oral cada 12 horas, canino; 1–2 mg/kg oral cada 12
horas, felino); este último también se indica si las convulsiones son
refractarias al diazepam.
Se debe mantener a la mascota lo más
tranquila posible, colocándola en un ambiente ventilado, con luz tenue y poco
ruido.
Antibioticoterapia
La utilización de antibióticos se indica en
aquellos casos en que la acción irritante de las plantas haya provocado daño
importante de las mucosas, y en especial cuando la diarrea es de tipo
sanguinolento.
A modo de profilaxis, se pueden utilizar
beta–lactámicos como ampicilina (20–40 mg/kg vÃa oral cada 8 horas; 10–20
mg/kg SC, IM, EV cada 6–8 para la sal sódica), o amoxicilina–ácido clavulánico
(12,5–25 mg/kg oral cada 12 horas, caninos; 62,5 mg totales vÃa oral cada 12
horas, felinos). La ampicilina se puede combinar con aminoglucósidos (si no
existe falla renal), como gentamicina (2–4 mg/kg IM, EV cada 6–8 horas,
canino; 3 mg/kg IM, EV cada 8 horas, felino), o con quinolonas, como
enrofloxacina (5 mg/kg vÃa oral, IM, EV cada 12 horas). Las sulfas con
trimetoprima constituyen otra opción (30 mg/kg oral cada 24 horas).
Luego de haber controlado la infección, se
puede dar al paciente yogur con fermentos lácticos, o bien levadura de
cerveza, a fin de repoblar la flora intestinal.
Conclusiones
Gran variedad de plantas ornamentales,
comúnmente encontradas en jardines y parques, son tóxicas para perros y gatos.
Muchas personas quedan sorprendidas al tomar conciencia de que ellas crecen en
sus hogares. El riesgo es constante tanto para cachorros como para niños
pequeños.
Conjuntamente con la explicación del plan
sanitario del cachorro y el detalle de los primeros meses de su vida, es
necesario que el médico veterinario advierta al propietario sobre el abanico
de sustancias dañinas que posee en su hogar, y que constituyen una amenaza
constante.
En particular, las plantas tóxicas pueden
provocar daños leves a muy graves. El profesional debe prestar particular
atención a las explicaciones brindadas por el dueño sobre las caracterÃsticas
del vegetal involucrado, a fin de intentar una aproximación a su
identificación, y decidir entre un tratamiento sintomático y de mantenimiento,
o una terapéutica agresiva a fin de salvar la vida del paciente.
La eliminación de estas plantas de jardines
familiares y públicos es improbable. Por ello, la mejor prevención resulta de
informar al dueño sobre los riesgos, para que sea él quien disminuya a la
mÃnima expresión la posibilidad de que ocurran este tipo de accidentes
Los autores del artÃculo son:
Pedro A. Zeinsteger. Cátedra BioquÃmica. Facultad de Ciencias Veterinarias -
UNLP
Alberto Gurni. Cátedra Farmacobotánica. Facultad de Farmacia y BioquÃmica -
UBA
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